NacionalesNoticiasOpinión

Los ricos también lloran

(APC Bolivia- Lourdes Montero).- El caso de los ítems “fantasma” en Santa Cruz está superando el guion de la célebre telenovela mexicana protagonizada por Verónica Castro. Y es que cada día se agrega una capa más a este intrincado proceso de múltiples estafas y sistema de corrupción, donde los ítems “fantasma” se presentan como la punta de un iceberg que tiene en su base posibles contratos ediles con sobreprecio, extorsión a comerciantes, chantajes a locales comerciales y “acuerdos” entre políticos con cupos de ítems y contratos para guardar silencio. A estas alturas de las declaraciones de los implicados, más que una telenovela romántica, esta historia parece inspirada en la película Pandillas de Nueva York.

Al inicio la historia parecía apuntar a una fruta podrida dentro de la canasta. El exdirector de Recursos Humanos del gobierno municipal Antonio Parada Vaca, víctima de la venganza de una exesposa resentida (pobre él) fue denunciado por cobrar 800 ítems ilegales. Según la denuncia, Parada tenía un sueldo de Bs 12.000; sin embargo, habría adquirido cerca de 10 inmuebles, contaba con una colección de vehículos de lujo y realizaba envíos de dinero a Estados Unidos. Esta enojada exesposa (pobre ella) no imaginó que su denuncia iba a sacudir todas las estructuras de enriquecimiento ilícito de la élite política cruceña. Se trataba, como sostienen algunos, de que “el único delito… fue enamorarse de la persona equivocada…”.

Y es que poco a poco las acusaciones y contraacusaciones fueron develando que el caso que se inició con una rencilla familiar implicaba un sistema piramidal que operaba por más de 10 años durante los mandatos de los alcaldes Percy Fernández y Angélica Sosa. Y las cosas fueron escalando en una trama que posiblemente involucre recursos utilizados en la campaña de Creemos, alianza que actualmente controla la Gobernación. Este contexto fue propicio para que se destape en paralelo un caso de malversación de fondos de campaña, que involucra al exgobernador Rubén Costas. Resulta que, de una manzana podrida, podríamos estar hablando no solo de toda una canasta, sino incluso de la cosecha completa. Y es que, como se dice popularmente, cuando se pone en marcha el ventilador, seguro salpica a todos. Y es que hoy las élites políticas cruceñas están protagonizando una trágica película de cowboy en la que posiblemente todos terminan muertos.

Mientras se desarrolla nuestro “Lava Jato” local, muchos y muchas cruceñas indignadas creen que la celeridad y celo con que la Fiscalía ha tratado el caso se deben a una supuesta campaña de desprestigio urdida por el Gobierno nacional contra las instituciones cruceñas. Es más, algunos acusan al partido del actual Gobierno de llevar adelante una cacería de brujas en contra de los patriotas que sostuvieron moral y económicamente las jornadas de paro y bloqueo contra el expresidente Evo Morales. Creo que siempre es emocionalmente difícil asumir que tus líderes tienen pies de barro.

Lo que en realidad parece haber ocurrido es que la cultura del silencio para mantener el sistema de corrupción funcionando se ha resquebrajado y en el derrumbe caerán muchos. ¿Cómo podemos hacer frente a un modelo de corrupción que nos habla de 800, 2.000 o muchos más cómplices? ¿Los encarcelamos a todos? Y es que tal vez “el Miami boliviano” debe reflexionar sobre la primacía de una escala de valores en la que el enriquecimiento ilícito es solo un buen negocio del que todos aspiran a participar. En las redes sociales ya puedo leer, en son de burla, que “este es el verdadero modelo de desarrollo cruceño; lo de la soya era solo una pantalla”.

FUENTE: La Razón 

Lourdes Montero es cientista social.