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“Salud Intercultural en tiempos de Covid-19” 

CAMPAÑA INFORMATIVA Y COMUNICACIONAL INDÍGENA PARA LA PREVENCIÓN DEL COVID – 19 EN MÉXICO, GUATEMALA, PERÚ Y BOLIVIA

(APCBolivia).- En Bolivia, la medicina tradicional se ha convertido en uno de los complementos importantes para la atención de pacientes con Covid-19, siendo una importante añadidura a la medicina moderna. Ante esta situación, al menos cinco plantas y una raíz se convirtieron en insumos infaltables para aminorar los síntomas: el eucalipto, la manzanilla, la wira wira, matico, amor seco y el jengibre son las más usadas por la población.

Testimonios de familias de los barrios populares de El Alto y Central Tacagua del Distrito-5 de la ciudad de La Paz y como éstas han pasado la enfermedad con la ayuda de las plantas medicinales y medicamentos farmacéuticos de forma intercultural dan cuenta de esta realidad.

“A finales de julio del año pasado mi familia (madre, padre y dos hermanos) se enfermaron de Covid-19, a mí me lo presentaron en La Paz como Qhapaj Niño Mallku y con ese conocimiento retorne a casa. Descubrí que el aislamiento, barbijos y saturación de medicamentos habían sido la regla en mi casa y no estaba funcionando. Comprendimos que teníamos que recibir al Qhapaj Niño Mallku, armamos una mesita con flores, dulces y galletas, se dejó de usar barbijos en la casa porque no permitían respirar, se desinfectó con cebolla y dióxido de cloro los ambientes (de manera intercalada) y rompimos el aislamiento porque generaba tristeza. Durante el tratamiento se continuó con los antibióticos (ciproval y azitromicina) aspirina, ivermectina y jarabe para la tos que estaban consumiendo mis familiares, no se suspendió porque les daba seguridad, la confianza ciega construida socialmente a los medicamentos impuestos, lo bueno es que se aperturaron a consumir dióxido de cloro y junto a vaporizaciones de manzanilla con sal, se logró que mi madre sobreviva al Qhapaj Niño Mallku, pues ella ya no podía respirar, mi padre y hermanos se recuperaron más rápidamente.

«Las noches para mi mamá eran interminables, es donde se complicaba más; y un día mi padre me dijo: ´Hemos recibido al virus, pero se está pasando, parece que se quiere quedar, mira cómo está tu madre´. Seguidamente sentí que se llenó de coraje mi padre y comenzó a reñir y a realizar golpes al aire y a la cama de mi madre, observé que estaba poniendo límites al Qhapaj Niño Mallku. Las emociones positivas y el creer que hay soluciones, es muy importante cuando uno está enfermo, mi madre ya estaba despidiéndose porque estaba convencida que cuando no se puede respirar es sinónimo de muerte porque no hay respiradores, los casos aumentan, no hay medicamentos y los hospitales están saturados, apagamos la televisión porque en vez de orientar lo único que genera es miedo, desesperanza y muerte. A fines de agosto, mi madre está bien”, Sandra Ochoa Ramos, zona de Alto Tacagua, Distrito-5.

“No sabíamos que era coronavirus, como han empeorado los médicos nos querían transferir a La Paz, los compañeros han dicho que no, porque han tenido miedo de morir en el camino, entonces hemos recordado las medicinas de nuestros abuelos, le han aplicado esas medicinas, han hervido chuño, orín nuestro y sal, con eso se han lavado y hecho vapor por largo rato y así han bajado la temperatura, y después el tos estaba grave, seca nomás era, para eso han hecho tostar azúcar y han hecho hervir de eucalipto, wira wira y eso se han tomado varios días hasta calmar. Para el dolor de cabeza chinchircuma que está en las rocas, esa plantita también se hace hervir y con alcohol se ha tomado y así hemos estado como dos semanas toditos enfermos, hasta las wawitas se han enfermado, y después de vuelta han aprendido a caminar, así hemos estado, no había quien cocine, flaquitos hemos quedado, pero todos se han sanado y esto te contaré como un cuento porque no sabíamos que era el coronavirus”. Así nos relata Valentín Colque, la experiencia de su comunidad en Achocalla.

Agencia Plurinacional de Comunicación APC