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“LA CONQUISTA DE LA EDUCACIÓN PARA TODOS”: La conmovedora historia de Elizardo Pérez y Avelino Siñani

(Historias de Bolivia. Marlene Lara).- Muchas veces, cuando eliges una lectura y en ella encuentras tanta gratificación y sientes que no estas hecho de piedra, más al contrario te das cuenta que no perdiste tu sensibilidad y te llenas de emoción, de un sentimiento vago de esperanza y credibilidad en algunas personas que vinieron a este mundo para cambiarlo.
Decido marcar las teclas de mi computadora y transmitirles esta información, como un reconocimiento a los grandes maestros de ayer y hoy.
LA EDUCACIÓN, no es un privilegio de unos cuantos, es un derecho de todos, y así lo entendieron los maestros revolucionarios, justos, humanos, que desearon cambiar el destino de los que estuvieron postergados siempre: ¡Los indígenas! ¿Porque quitarles ese derecho a la educación, a la superación, a conquistar el conocimiento para bien de la sociedad? Sólo los mezquinos, indoctos, soberbios y egoístas podrían hacerlo y aún lo hacen.
Elizardo Pérez, un hombre de tés blanca y ojos claros, que decidió incursionar en la Educación de aquella época, me remonto a los años 30, cuando Elizardo tomo la iniciativa de visitar Warisata un pueblito remoto, donde el viento y las inclemencias del altiplano castigaban a sus hijos que fieles abrazaban la tierra con la esperanza de días mejores; llegó el emisario, la luz que aguardaban, ese misionero era Elizardo Pérez que decidió quedarse en el lugar, para construir la primera escuelita indígena del país, este ejemplo repercutiría en otros pueblos de Bolivia y de Sudamérica.
Avelino Siñani, un indígena revolucionario que enseñaba clandestinamente en su comunidad, hasta que lo descubrieron, apresaron y torturaron; sin embargo empecinado en su misión de educador, se encuentra con el maestro Elizardo y juntos deciden crear una escuela-comunidad en la cual “el indio educara al indio”, ¡y así lo hicieron! se reunieron con los comunarios y empezaron la edificación tan ansiada, en Warisata.
Elizardo Pérez destaca los principios que guiaron la creación y el funcionamiento del centro educativo. Todo lo comunal se concentraba en la escuela y ella reproducía la comunidad, en tanto, el Parlamento Amauta abarcaba todos los aspectos de la escuela, desde la pedagogía o la forma de enseñar, hasta los contenidos y todo lo relacionado con su funcionamiento.
El jilakata Cipriano Tiñini, expresó su sentir en el momento inaugural: “Para nosotros se habrá acabado esta maldición de no ver nada sin ser ciegos; de no oír nada sin ser sordos; no poder hablar sin ser mudos. Por eso hemos levantado esta gran escuela. ¡Mírenla ustedes! es nuestra hija y ha de ser nuestra madre”.
Que hoy, Día del Maestro boliviano, se recuerde a esos grandes educadores que hicieron las reformas para la bienandanza de la Educación en Bolivia, que hoy democratizada sea el estandarte, por la conquista ¡DE LA EDUCACIÓN PARA TODOS!
¡Gloria y honor a esos grandes maestros!
Marlene Lara
Via: Historias de Bolivia