En Bolivia, desde el pasado, 16 de abril, se viene enfrentando la crisis sanitaria debido a la presencia de la pandemia por COVID-19, situación iniciada después de que el gobierno de facto, lanzara el Decreto Supremo N° 4196, de 17 de marzo de 2020, que declaró emergencia sanitaria nacional y cuarentena en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, y posteriormente, el 21 de marzo de 2020, el decreto 4199, que declaró Cuarentena Total, para prevenir el contagio y propagación del COVID-19.

Estos decretos y las situaciones desencadenadas, fue de mucho asombro para la mayoría de la población boliviana, ya que fueron promulgados de la noche a la mañana, en medio de un accionar gubernamental extraviado, improvisado y sin un plan estratégico integral para afrontarlo, trayendo diferentes consecuencias para los sectores sociales, por ejemplo, los que viven del día a día, el hambre en las familias de escasos recursos, la falta repentina de ingresos económicos y otros factores que acompañaron a la crisis del COVID-19.

En la ciudad de Tarija, frente a esta crisis compleja de por sí, un grupo de jóvenes de diferentes organizaciones sociales, decidieron impulsar una iniciativa denominada “Ollas Comunes Solidarias”, cuyo objetivo principal fue el de llegar con un plato de comida a las familias de las zonas periféricas, aquellas familias más necesitadas y golpeadas por la crisis sanitaria, familias numerosas en muchos casos, que tienen más de 8 integrantes, ayudando a que se pueda hacer más soportable la cuarentena para las mismas.

Viviana Aparicio, una de las jóvenes que encabeza esta iniciativa, brindó su testimonio de cómo nació esta iniciativa solidaria: “Cuando se ha decretado la cuarentena total, vimos que era insostenible el tema de la alimentación, protestábamos de las medidas que implementaba el gobierno, como ciudadanos tenemos el derecho de reclamar, pero también teníamos que poner de nuestra parte, si el gobierno no está haciendo nada por la gente de escasos recursos, pues tomamos la iniciativa nosotros mismos, de ahí es que nos organizamos para ayudar a las familias, con la olla común”, relató.

Aparicio destacó que la iniciativa se fue desarrollando y fortaleciendo de a poco, con el lema: “no siempre hay que dar lo que nos sobra, sino compartir lo que uno tiene”, y continuó contando la experiencia: “En el primer barrio donde llegamos vimos la necesidad de subsanar el hambre, y no solo en un lugar, teníamos que llegar a diferentes barrios, con la voluntad de cada uno de nosotros es que ahora ya se volvió permanente”, manifestó a tiempo de subrayar que el grupo de jóvenes prepara actualmente 200 platos al día, con el aporte de cada miembro y el apoyo de algunas personas que se solidarizan.

“Somos alrededor de 10 jóvenes que no percibimos ningún sueldo, el tema económico es un problema para nosotros, ya que no tenemos mucha ayuda, lo más rescatable es ver que la gente que menos tiene se suma a esta actividad, hemos llegado a más de 10 barrios y continuaremos así hasta que termine la cuarentena, es difícil, pero no imposible”, sostuvo convencida de que el camino del pueblo con el pueblo es la solidaridad.

Solidaridad que es lo único que queda como mecanismo de ayuda entre unos y otros, y es una de las lecciones más humanas que nos deja como aprendizaje esta crisis mundial del COVID-19, este grupo de jóvenes tarijeños es una muestra clara de ello, ante la usencia de las autoridades y la falta de atención de parte del gobierno de facto de Añez, que lejos de atender las principales demandas del pueblo, se ha dedicado a enfrentar la pandemia con autoritarismo, persecución y encarcelamiento a los mas necesitados que se mueven únicamente motivados por buscar el sustento y el pan de cada día para sus familias, enfrentándose con las fuerzas policiales y militares.

Contagiémonos de solidaridad, que la solidaridad sea nuestra pandemia, con un granito de arena podemos contribuir a una gran causa, únete y colabora con esta iniciativa llamando al número 74528407.