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Iglesia Católica sale del clóset y públicamente se pone a lado del régimen golpista y los radicales que no quieren elecciones este 2020

La Iglesia Católica asumió posición política y se sumó a al régimen de Áñez, a los fascistas, cívicos, CONADE, entre otros radicales racistas que se oponen por todos los medios a que el pueblo elija a sus futuros gobernantes en democracia y por voto este 2020.La cúpula de los curas sostiene que existe preocupación en el clero respecto al padrón electoral, que en criterio de los obispos, no garantiza una elección electoral transparente.Así lo dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Monseñor Ricardo Centellas, durante la inauguración de la Asamblea Extraordinaria de Obispos.“Todos queremos participar en las próximas elecciones, pero no hay garantías de una elección transparente con el actual Padrón Electoral y menos con el silencio de la justicia con relación al fraude de octubre pasado.

Recobremos la credibilidad institucional”, pidió Centellas.Sin embargo, esta posición contradice a varios organismos internacionales que avalaron dicho padrón y se alinean de manera pública al discurso de otros sectores radicales como los comités cívicos, fundamentalmente de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, diputados del régimen de Áñez que pidieron al Órgano Electoral la modificación del padrón.

El Órgano Electoral actualmente realiza un proceso de empadronamiento para quienes cumplan 18 años hasta el 18 de octubre o hayan cambiado de domicilio.POSICIÓN POLÍTICA DE LOS CURAS Centellas reflexionó que los partidos políticos deben unirse, en clara referencia contra el MAS, para afrontar los graves problemas de Bolivia y requiere de una de un pacto nacional de unidad.

“La división sólo ahonda nuestra crisis. Estamos en la disyuntiva: o subimos al barco de la unidad para vencer; o sucumbimos en las ambiciones de poder y prestigio”, señaló Monseñor Ricardo Centellas, en su lectura de un comunicado, difundido por los medios de comunicación.Indicó que la crisis económica “se agrava día que pasa” y se agudizan las necesidades básicas, como el hambre.

En ese marco, instó a “tomar conciencia de un estilo de vida de austeridad y compartir, especialmente en el sector público”.La cabeza de los obispos dijo también a los políticos que “no es el momento para aprovecharse de la situación en beneficio de intereses personales y políticos. Es la hora de mitigar el sufrimiento y el dolor de tantos hermanos, para reafirmar nuestro compromiso de proteger la vida y la salud en primer lugar. Sin salud no hay vida”.

De manera hipócrita cuestionó que “no se puede consolidar la democracia con actitudes de confrontación y destrucción. Hace falta recobrar un clima de encuentro y diálogo, con la verdad y la justicia para avanzar en nuestro desarrollo integral y no convertir al país en un campo de batalla para hacer sufrir a los más pobres que son la mayoría”.