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En Cancillería esta la punta del ovillo del escandaloso caso de los respiradores

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Longaric y su logrera lógica de lotearse el servicio exterior con pegas para los amigos de su hijo y con el negociado de los respiradores

No sé si todavía es por efecto del bótox, pero a Karen Longaric no se le cae la cara de vergüenza por las denuncias de tráfico de influencias; y ¡ojo!, no de masistas sino del candidatos a la C-51 del partido de Tuto Quiroga: Juan Carlos Díaz Villarroel, quien acaba de revelar que los amiguitos de su hijito: Pablo Anaya Longaric, son los flamantes funcionarios de la cancillería, quienes sin ningún mérito, más que esas entrañables amistades de su retoño, están ganando suculentos sueldo de: ¡15 mil y 19 mil bolivianos!, respectivamente.
Así es como se ha sabido de esta denuncia, que: José Carlos Bernal Rivera es el nuevo director de legalizaciones de la cancillería, e Ismael Franco Gonzales ha sido designado el nuevo director de límites. La pregunta es, ¿con qué méritos? ¿Cuál experiencia? ¡Ninguna!
Claro que al inicio de su gestión Longaric ya dio muestra de su lógica de lotearse el servicio exterior, cuando al igual que estos jovenzuelos que no tienen mérito alguno, nombró a la hermana de Murillo, Jaqueline Mercedes, consulesa de Bolivia en Miami; nada menos por «razones humanitarias», ya que según el miedos y mitómano ministro querían «atentar» contra su vida los terroristas.
Pero ésa no es la única denuncia que en estos días de pandemia, no han podido «aislar» los golpistas para que la opinión pública con la cuarentena no se dé cuenta, sino que un otro nuevo escándalo, originado por los nombramientos que realiza la cancillería, se ha conocido también que otro inexperto imberbe como Alberto Pareja Lozada, hijo de Ruth Lozada ex diputada y candidata a primera diputada por JUNTOS, quien es mano derecha de Rubén Costas, y sobrino de Hugo Lozada presidente de Aduanas; es el nuevo cónsul de Bolivia en Barcelona; sin ningún mérito también.
Pero no es sólo la falta de experiencia en derecho internacional, sino que ha sido el principal operador para la adquisición corrupta de los respiradores que acaban de llegar de Barcelona, y que no sirven para el requerimiento en terapia intensiva de los casos del Coronavirus.
Vale decir que en la cancillería tenemos la punta del ovillo de éste escándalo, que más allá de que sea inexperto el cónsul; o en todo caso aprovechándose de su inexperiencia, es que se ha procedido a cometer este negociado, en contra de las arcas del Estado y la salud de la población boliviana.
Claro que lo más indignante es que Longaric, junto a toda la derecha que le hacían coro llenándose la boca con que en la cancillería de la gestión pasada no había profesionales de carrera, que la improvisación, que la meritocracia, que bla, bla, etc.., lo que tenemos hoy es que con Longaric hay una logia de logreros ladrones quienes se han loteado la cancillería, como una gavilla de malvivientes.