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El día que conocí a Petro: Próximo presidente de Colombia

(APC Bolivia). A Petro lo conocí una mañana del 2010 en Bogotá. Recién habían declarado el Sistema Normativo Wayuu como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), luego de tres años de arduo trabajo en territorio. Él supo que nos encontrábamos hospedados en un hotel cerca del centro de la capital. Pasó a saludar y a felicitar a los putchipü’üi (Pensadores de lo pacífico, expertos en los procesos de resolución de conflicto a través del dialogo y la palabra en el pueblo wayuu), por tan significativo logro alcanzado. Recuerdo que pasó toda la mañana conversando con los putchipü’üi.
Me quedé atenta escuchando la sabiduría de las palabras con las que iban tejiendo su encuentro entre el aroma y el sabor del café que juntos íbamos degustando. Yo era de pocas palabras, nada a cambiado, así que no intervine en ningún momento, preferí pasar desapercibida mientras les hacia fotografías y tomaba apuntes.
Esa mañana Petro le manifestó su respeto y admiración al pueblo wayuu a través de los putchipü’üi , por ser una etnia que se esfuerza por afianzar su permanencia, su sistema propio de justicia, salvaguardar su territorio ancestral, su sistema de conocimiento, lengua materna, y su espiritualidad.
Petro es un ser sensible, humilde, con sabiduría; estas virtudes lo llevan a tener un interés y deseo de tener una conexión profunda con los pueblos, el territorio, el conocimiento y la sabiduría milenaria, con los campesinos, con el pueblo afro, busca comprender con mayor profundidad sobre nuestra naturaleza, como comunidad ancestral, entender esa particularidad que nos diferencia de otros para hacer su mejor aporte.
Al momento de despedirse Petro, le expresó a los putchipü’üi con una sonrisa en su cara, que no se retiraría sin antes tomarse una foto con la única mujer wayuu que se encontraba junto a ellos en ese momento; esa mujer era yo. Gracias a ese gesto generoso que tuvo conmigo, hoy con mucho orgullo y esperanza les comparto esta imagen junto a quien desea gobernar con las mujeres para el cambio en Colombia.
Esta imagen representa la fuerza, firmeza de los sueños, anhelos de todas las mujeres que deseamos la cristalización de la esperanza de todo el pueblo colombiano.
Somos hijos de la naturaleza; somos la última generación creada por ella. Las fuerzas, energías, vibras y el misterio mágico de nuestra madre naturaleza sabe el momento en las que deben suceder los mejores acontecimientos para sus hijos. Si este es nuestro momento, el momento de nosotros los pueblos, el momento de la juventud y la niñez , de las mujeres que incansablemente luchan en el territorio, de las mujeres indígenas, mujeres afros, sobre todo de los niños y jóvenes de mi pueblo wayuu, entoncés solo me queda pedirle a nuestra madre naturaleza, que garantice y abra los caminos a todo el pueblo colombiano, para que pueda llegar a la presidencia junto a Petro y Francia. Juntos puedan celebrar el nacimiento de la paz, la reconciliación, la cristalización de la esperanza y anhelo de toda Colombia.
Soy una mujer originaria del pueblo wayuu, me llamo Ana Delia Fernández Sijonoyuu, y quiero que Petro sea el presidente de Colombia.
Por: Ana Delia Fernández Sijonoyuu
Mujer Originaria del Pueblo Wayuu.
Alta Guajira, Territorio Ancestral wayuu.