Opinión

¿Arrebatarán otra vez el voto del pueblo?

LUIS CAMILO ROMERO►

Las empresas que elaboran encuestas para medios privados, sobretodo de partidos de la derecha en el país, frecuentemente han alterado los resultados reales de la carrera electoral. Las encuestas siempre han tenido limitaciones, aunque varias se aproximaron a los datos reales que le dieron el triunfo al MAS, ese triunfo fue escamoteado por el discurso del fraude en octubre de 2019.

La encuesta de este fin de semana muestra que el destino de esta elección se cifra en solo dos candidaturas, una que de lejos puede llegar a ganar en primera vuelta, el binomio del MAS, aunque esta encuesta muestre que bajó en relación a otras, y la otra opción es de Comunidad Ciudadana que no subirá más de lo que aparentemente tiene porque Añez se encargará de disminuirle.

Lo que no se dice de estas encuestas es que, en tiempo de pandemia, se recurre a efectuar el recojo de datos a través de llamadas telefónicas como la que efectuó la empresa Ciesmori, que según otras encuestadoras en el país, no es confiable, porque sus muestras sólo reflejan los resultados de las ciudades principales y no del área rural donde tiene mayor preferencia de voto el MAS.

El binomio, Luis Arce – David Choquehuanca, ha puesto en alerta a candidatos de la derecha, porque los datos reales muestran una diferencia abismal que les obliga a rearmar sus estrategias electorales, utilizando también para ello las encuestas de esas empresas, que a estas alturas no son nada confiables.

Lo interesante de este proceso preelectoral es que permitirá ver quien ocupará el segundo lugar, aun sea que Carlos Mesa aventaje a Añez, que está muy abajo, el ataque entre estos hará que se desenmascare el pasado de Mesa y la mala gestión de la candidata a presidenta.

Los medios, que no solo se encargan de mostrar resultados de las encuestas, también escogen a “sus analistas”, para hacer “comentarios” lo que viene con una alta carga subjetiva en la interpretación de los datos.

En el caso de la Red UNITEL, que siempre llama a Carlos Valverde como comentarista, se deduce la intencionalidad de sus respuestas por una marcada influencia a favor de candidatos de derecha. Pero también está el caso del periodista Andrés Gómez, que a diferencia de su postura en los meses de febrero y marzo, esta vez es notoria su inclinación para favorecer desde un disimulado marketing con sus “comentarios” a Carlos Mesa.

Llama la atención la postura de comentaristas que, si en el pasado mostraban una postura neutral en sus intervenciones, hoy también nos develan otros intereses, y por no quedarse atrás con los “voceros” de la derecha, disimulan y entran en el mismo juego de estos. Eso pasó con Susana Bejarano, su actitud ecléctica no le sirvió para disimular afinidades.

Lo habíamos dicho en otra oportunidad, hoy la batalla ya no es solo con los candidatos que tratan de posicionar a la derecha boliviana, sino también con los medios de comunicación en poder de grupos empresariales, de grupos llamados “independientes”, estos son quienes harán de servidores de las campañas hasta el mes de octubre.

Un arma para enfrentar a los medios de comunicación hegemónicos, son los otros “media”, que si bien están acallados, son medios de los pueblos originarios, indígenas que ya se articularon de forma silenciosa en defensa de sus derechos colectivos, porque sus promotores cuentan con principios, vivencias y experiencia en la resistencia contra la invasión colonial e imperial de este tiempo.

Lo político ha sido recuperado por los movimientos sociales, la búsqueda de una armonía entre la sociedad y el Estado está caminando, pero a contrapelo reaparecen las viejas prácticas, los viejos reciclajes que permiten a los pervertidores de lo político entrar en escena y sin un mínimo de pudor, desde los medios y sus analistas, marcan posiciones para manipular conciencias.

Este temor ya se ha manifestado y vemos que sombras oscuras recorren los pasillos del viejo palacio quemado, la de sembrar un fraude para que se llegue a segunda vuelta o si no les va bien finalmente imponer un autogolpe que fracture la democracia, como ya lo ejercitaron en octubre pasado.

Pero también, otros dicen por ahí que ronda por plaza Murillo, el fantasma de un juicio de responsabilidades, seguramente por este motivo, se encuentran llenando sus maletas de dinero mal habido para fugar al exterior y eludir el brazo de la Ley, como lo hicieron los privatizadores de la primera ola neoliberal, que empobreció a nuestro país.

*Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe