Opinión

…a veces somos frágiles, sólo a veces

1 de mayo de 2006.

…se había realizado en el más absoluto secreto.

Por entonces y por designación desempeñaba el cargo de Gerente de Operaciones técnicas de TVB. Fui citado a las 4 de la mañana en Palacio, con equipo necesario preparado.

Ya por ese entonces los periodistas asignados a Sala de Prensa de Palacio estaban literalmente agotados de hacer seguimiento al Presidente; no habían visto en otras gestiones semejante desplazamiento presidencial. Evo comenzaba sus actividades a las 5 de la mañana y finalizaba muy avanzada la noche… Con los rostros que denunciaban muchas noches de mal dormir se acercaron a la oficina de Prensa (tipo 5 am) … “Buenos días … ¿alguna novedad?” “Nada … nada aún” “Bueno volveré, voy a tomar un café. ¿me llamas ya, cualquiera novedad?” “Ya”.

1 de mayo de 2006. El gabinete estaba reunido. El Presidente Evo Morales y el Vicepresidente Álvaro García Linera llegaron entre las 02.00 y las 03.00 de la madrugada para la reunión.

Cerca de las 6 y 30, los Ministros bajan las gradas del Palacio de Gobierno y salen a paso apresurado. Repuesto de la sorpresa, miro que casi todos los funcionarios habían abandonado la puerta principal de Palacio de Gobierno y abordado sus movilidades oficiales. Presuroso pregunto en qué movilidad iba yo, … ninguna respuesta. Todos preocupados por subir a sus movilidades y salir raudamente. Por azares de la vida dejé mi jeep cerca a la Av. Camacho y -como no pude subir a ninguna movilidad oficial- corrí calle Ayacucho abajo a toda velocidad; llegué a mi movilidad y arranqué … Por primera vez en mi vida me pasé varios semáforos rojos, doble en contra ruta y en pocos minutos había vulnerado casi todos los artículos de las regulaciones de tránsito. Logré dar encuentro a la caravana de vehículos oficiales muy cerca al hangar del aeropuerto militar … y para finalizar este trajín me pasé también la tranca militar. Un grupo de oficiales comenzaron a seguirme; llegué muy cerca al avión, bajé del auto y me dirigí hacia el avión militar … fui el último en subir…

El gabinete en pleno en el aeropuerto militar de la ciudad de El Alto dentro de un avión Hércules C – 130 … Avancé por el pasillo y me coloqué en un asiento (si puede llamarse así, en estos aviones militares).

Sorprendido vi a militares de élite fuertemente armados en el interior del avión.

Aún no sabía hacia dónde nos dirigíamos; miré el reloj y me dije: “30 min si es Cochabamba, 1 hora y un tin Santa Cruz”. Esas dos referencias de vuelo rondaban mi cabeza y repasaba constantemente todos los elementos técnicos necesarios para un transmisión de la agenda Presidencial.

Pero el avión volaba y volaba. Mi reloj marcaba ya hora y media de vuelo… Y ahí comencé a preocuparme; pensé equivocadamente que salíamos fuera de la frontera boliviana; luego de 1 hora 45 min el avión aterrizó en Yacuiba.

Había un despliegue militar importante. Salimos y raudamente nos dirigimos a las movilidades de todo tipo que había en el aeropuerto.

Y la caravana se desplazó monte adentro. Ahí es que nos enteramos que nos dirigíamos a la Planta de San Alberto. Gracias al chofer del jeep en el que estábamos y a su alta preparación para conducir en un terreno difícil, logramos ser los primeros en llegar a la Planta de San Alberto.

Bajé de la movilidad y dí encuentro a los compañeros de TVB que estaban esperándonos para poder realizar la transmisión del acto en directo.

La primera impresión que tuve al llegar a la puerta del Campo San Alberto operado por Petrobras, es que los miembros de seguridad de la planta no sabían nada; quisieron impedirnos la entrada; les informé que el Presidente se dirigía hacia el lugar y que deberíamos preparar los temas técnicos para la transmisión de TV; no entendían nada; llamaban por radio a sus jefes…. Nosotros no teníamos tiempo de diálogos y entramos a la planta corriendo a buscar el lugar desde donde pudiésemos transmitir para todo el país.

Y llegó la comitiva Presidencial … Los miembros de seguridad de la planta petrolera -aún perplejos- querían que la comitiva pase por la puerta pequeña de entrada de personal … Yo me dirigí hacia la puerta de garaje y la abrí de par en par. Por ahí entró la comitiva Presidencial y ahí comencé a filmar esas históricas imágenes del Presidente Evo desplazándose por el campo petrolero.

El operativo sorpresa tenía el objetivo de tomar al menos 56 campos petroleros y dos refinerías operadas por la petroleras: Repsol YPF, Petrobras, las británicas British Gas y BP, la francesa Total, las estadounidenses Panamerican Energy y Exxon Mobil, la argentina Pluspetrol, la Canadian Energy y la coreana Dong Wong.

Al menos 2.000 militares se desplegaron para ocupar los campos petroleros e impedir desde las 05.00 am que las empresas petroleras intenten frustrar la Nacionalización con el cierre de válvulas.

Nosotros habíamos elegido un lugar que nos parecía adecuado para el acto; pero el Presidente Evo cambió de lugar y nos desplazamos nuevamente con los equipos. Tuvimos la suerte de que la comitiva hizo un pequeño recorrido por la planta y eso nos permitió colocar todos los elementos técnicos a punto … aún nos faltaba lo más importante: abrir la ventana satelital para la transmisión. Las gestiones se hacían en La Paz, llamadas y llamadas al operador del satélite en Estados Unidos, para que nos abra la ventana de transmisión; los minutos pasaban y no se lograba resolver este inconveniente técnico.

La comunicación desde la planta San Alberto era muy deficiente; me acerqué al Presidente, instalé el micrófono corbatero en el uniforme de trabajador petrolero que tenía puesto el Presidente y le pedí 5 minutos de espera … Le dije que estábamos preparados en el campo pero que había problemas con el satélite. (ENTEL era de los italianos).

… Y no abrían la ventana. Tomé un vagoneta y me desplacé 5 minutos hacia la comunidad cercana donde había una cabina telefónica. Logré comunicarme con La Paz para exigirles que el operador de satélite cumpla con el servicio técnico. Volví al lugar y el Presidente ansioso me hacía señales de que se les estaba acabando la paciencia.

… Y se abrió la ventana.

… Y logramos elevar la señal de TVB.

… El acto de la histórica nacionalización de los hidrocarburos se transmitió en vivo al país y al mundo.

Cientos de luchas, cientos de muertos y heridos. Cientos de batallas en todo orden, de talleres, de marchas, de debates en las calles y en los lugares menos imaginables a lo largo de más de una década estaban concluyendo con la lectura del Decreto de Nacionalización “Héroes del Chaco” y la toma del campo petrolero San Alberto por el Presidente Evo Morales, su gabinete de Ministros y militares patriotas que tomaron control simultáneo de todos los campos petroleros en el país.

Era un momento increíble.

Cuando el Presidente Evo concluyó la lectura del Decreto Supremo de Nacionalización de los hidrocarburos unas lágrimas recorrieron mi rostro; no pude aguantar tanta emoción contenida … por todos aquellos que ofrendaron su vida.

Por los miles de compatriotas anónimos que empujaron la batalla por la Nacionalización … era nuestro homenaje sincero y emotivo. (Aún hoy me traiciona la sensibilidad y una traidora lágrima nubla mi razón).

Luego de ello subimos al avión y nos desplazamos hacia Cochabamba, donde se realizó un acto con las bases cocaleras. En un gesto de humildad el Presidente les llevó el mensaje a sus compañeros de lucha: ¡¡¡misión cumplida compañeros!!!

Ya por la noche, de retorno en el avión militar que aterrizó en la ciudad de El Alto, recupero la movilidad y me dirijo hacia la Plaza Murillo, donde una multitud esperaba al Presidente para rendir homenaje a tan valiente decisión de nacionalizar los recursos hidrocarburíferos.

Sólo hasta ese momento me di cuenta de que, desde las 3 de la mañana hasta las 10 de la noche en el acto de la Plaza Murillo, no había tomado ni comido nada … y claro, a esa hora la factura quería ser cobrada … Una amenaza de desmayo me hizo recordar lo frágiles que somos a veces … sólo a veces.

Y me fui a casa, con un pueblo en mi corazón, a descansar y cargar fuerzas para retomar la lucha.

1 de mayo de 2016.

Luis Guaraní