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15 de agosto de 1990: Los pueblos indígenas del Beni marcaron historia con la primera Marcha por la Defensa del Territorio y la Dignidad

(APC Bolivia. Radio Pedro Ignacio Muiba. Trinidad). Ya son 32 años de la marcha por el territorio y dignidad, el recuerdo narrado por los propios Marchistas, nos permite refrescar la memoria y rememorar a quienes tuvieron el privilegio de estar ahí, vencer un largo trayecto, y con su esfuerzo marcar un hito histórico que dio inicio al proceso de cambio a Nuestro Estado Plurinacional de Bolivia. Por ello es importante conocer y valorar esta historia especialmente para las nuevas generaciones.

Tres personajes notorios dentro de la Marcha, destacaron siempre, como el Tata Ernesto Noé, Marcial Fabricano y Tomas Ticuaso del pueblo Siriono, esto no quiere decir que los demás marchistas no cuenten, ellos fueron el cimiento de las fuerzas para seguir el camino trazado.

Adrián Nogales del Pueblo Yurakaré

Adrián Nogales, un indígena Yurakaré, nos relata toda una trayectoria de vida dirigencial, antes de los años noventa la sub central TIPNIS era una sola organización que representaba a tres naciones pueblos Mojeños Trinitarios Tsimanes y Yurakare, él fue corregidor de la comunidad Nueva Galilea del Rio Secure y fue reelegido por cuatro gestiones consecutivas, aquí su testimonio. Fue uno de los protagonistas de la marcha del 90, donde asumió el rol como responsable de salud, después de 32 años tenemos su testimonio:

“Nos organizamos como Isiboro Secure el año 1965 mediante decreto ley 07401 el 22 de septiembre. En noviembre de 1961 en la década de los 80 una de nuestras comunidades fue avasallada, la comunidad Santísima Trinidad que esta al sur del Tipnis, los ganaderos nos estaban despojando a los comunarios de las tierras, mensuraban las comunidades y les decían que se salgan que ellos eran dueños de las tierras. Entonces, nos preguntábamos, será que las otras comunidades tienen los mismos problemas y fue así que se llevó adelante un primer encuentro con la participación de San Lorenzo, San Francisco en Ibiato, fue la primera reunión llamado un Primer Encuentro de Unidad y nos dimos cuenta que los hermanos tenían los mismos problemas”.

“Lo más dolorosos era que ingresaban a las comunidades como de paseo, como hacer turismo y se ponían a beber y amenazaban con armas a los comunarios había intentos de violación a las familias de los hermanos, vivimos toda clase de abusos a muchos de nuestros hermanas y hermanos, y así, poco a poco las tierras estaban en manos de los ganaderos”

“Ante tantos abusos y atropellos a nuestros hermanos. Todo eso hizo que nos llenemos de coraje y defendamos nuestros territorios. Al saber que los demás hermanos estaban pasando la misma problemática se decidió  planificar  el segundo encuentro  en San Lorenzo de Mojos donde se tomó la decisión  de llevar  adelante la marcha para que nuestros hermanos indígenas no sean despojados de sus tierras, era la única manera de parar todo este atropello que había hacia nuestros pueblos, y dijimos pediremos al gobierno que se reconozca nuestros tierras ancestrales y que se reconozca nuestro derechos fue así que en San Lorenzo en el  año 90, se realizó el encuentro en el mes de junio y se definió la fecha de la marcha para iniciar la marcha en el mes  agosto de ese mismo año”.

Facundo Movo de la comunidad de San Francisco de Mojos

Facundo Movo de 72 años de edad, mojeño trinitario de la comunidad indígena San Francisco de Mojos, nos narra cuantos marchistas salieron de San Francisco, recuerda que fueron 15 marchistas, 12 varones y 3 mujeres: “Salimos de la comunidad con tapeque hasta San Ignacio a esperar a los hermanos que habían partido la fecha  15 de agosto de la ciudad de Trinidad  rumbo a la sede de gobierno, en aquel entonces era presidente Jaime Paz Zamora, a reclamar nuestras tierras porque los ganaderos ya no nos permitían ni entrar a cazar en nuestros montes, no podíamos pescar en las lagunas que tenemos en nuestros territorios y que además estaban saqueando todas nuestra madera, muchos árboles grandes cortaban y sacaban la madera”.

“Como parte de la vivencia y las creencias de los pueblos indígenas siempre hemos estado buscando la Tierra Santa, por eso nunca pensamos en titular nuestros territorios porque siempre nos hemos desplazados de un lugar a otro, como lo hacían nuestros abuelos, pensando que iba ser para siempre las tierras porque cuando nos acobardábamos nos íbamos a otro lugar como lo hacían nuestros abuelos, porque las tierras son nuestras, son la herencia ancestral que nos dejaron los antepasados”.

“Nosotros marchamos para dejarles herencias de nuestros territorios a nuestros hijos y nietos, que tengan su propio espacio donde corran con libertad, que tengan donde sembrar y que también nuestra dignidad como pueblos sean respetados”

“Los primeros días todo era muy difícil porque empezaron a salir ampollas en los pies, dolor de cabeza y otras enfermedades, muchos hermanos se enfermaban, pero aun así no bajamos las fuerzas para seguir caminando hasta llegar a una meta trazada por todos los marchistas que era llegar hasta la ciudad de La Paz y que seamos escuchados en todas nuestras peticiones, para que nuestras tierras no sigan siendo avasalladas y nuestros derechos sean respetados”

Entre las cosas tristes de aquella historia, muchos de los marchistas ya han partido al descanso eterno, pero ese ejemplo y el valor que tuvieron aún persiste como un legado a las futuras generaciones y que además muchas mujeres también fueron como el sostén de fuerza que daban para continuar la marcha, ellas siempre luchadoras y vigilantes de conservar nuestros territorio y dignidad”.

“Así fue que los pueblos indígenas fuimos visibilizados a nivel nacional e Internacional y esta Marcha nos ha permitido avanzar como pueblos Indígenas. A pesar que  estamos en diferentes espacios con representación aún falta que haya leyes que realmente sean favorables a nosotros, que defiendan los derechos territoriales de los pueblos indígenas, falta más desarrollo para las comunidades, en algunas  solo esperan el programa de aprovechamiento del  lagarto y en otras  plan de manejo de la madera y no hay otros proyectos sustentables que beneficien a las comunidades para  el vivir bien, como lo establece nuestra Constitución Política del Estado”.

Testimonios como los de don Adrián Nogales y don Facundo Movo, reflejan la historia verdadera de los pueblos indígenas, esas historias que no siempre son reflejadas por los llamados historiadores oficiales, la memoria de los pueblos estas en sus propios protagonistas y ellos y ellas deben tener siempre la palabra de reivindicación de sus pueblos, de su historia, nosotros estamos para amplificarla.

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