APCBOLIVIA | Cochabamba: Preservar las lenguas originarias

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Cochabamba: Preservar las lenguas originarias



(Opinión. Cochabamba).- Preservar todas las lenguas que se hablan y que aún están vigentes en el mundo es de suma prioridad, porque con esa acción no solo se estará salvaguardando un sistema de comunicación, sino también un gran bagaje de costumbres, tradiciones y formas de pensar, que en algunos casos son tan antiquísimas como la existencia del ser humano

Una lengua está en riesgo de extinguirse cuando se la deja de hablar, debido a que un determinado pueblo es diezmado o porque sus habitantes adquieren otro idioma, costumbres o tradiciones, es decir, empiezan a dejar de lado su acervo cultural

Como parte de una estrategia para preservar las lenguas que se hablan en los diferentes países del mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo el lanzamiento, en Nueva York, del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, con la asistencia del presidente Evo Morales

En 2016, la Asamblea General aprobó una resolución en la que se proclamó 2019 el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, sobre la base de una recomendación realizada por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas

Ese mismo año, el Foro advirtió que al menos el 40 por ciento de las 6.700 lenguas que se hablaban en el mundo estaban en peligro de desaparecer

En Bolivia, el panorama es, al parecer, aun más desalentador. Un informe conocido en julio de 2017 en el Encuentro de Institutos de Lengua y Cultura de Naciones y Pueblos Indígenas Originarios daba cuenta de que 31 lenguas originarias campesinas eran vulnerables a desaparecer. Tres estaban en serio peligro de extinción

Afortunadamente, si bien no en la medida que quisiéramos, en el país todavía se habla el quechua y el aimara. Lo que quisiéramos es saber cuál es la situación de la otras lenguas originarias, algunas de las cuales están a punto de extinguirse, porque el número de hablantes se ha reducido al mínimo

En el caso del quechua, lengua predominante en el valle de Cochabamba, su influencia se redujo considerablemente, porque su práctica se empezó a confinar al seno del hogar

Si bien antes se escuchaban diálogos en quechua en las calles, plazas, mercados y otros ambientes públicos, a partir de la década del 90 se empezó a restringir su campo de acción, debido a que los quechuahablantes eran estigmatizados por los propios vallunos, haciéndoles a un lado y colocándoles trabas para el ingreso a instituciones públicas educativas y centros de salud

En algunas familias, los padres prefirieron que sus hijos no aprendieran el quechua o el aimara para que no sean discriminados en sus unidades educativas o en sus puestos de trabajo

En los últimos años, al parecer, esta situación está cambiando, toda vez que desde el Gobierno central se asumen políticas para revalorizar las lenguas originarias, lo que nos parece una buena medida, pero que debe estar acompañada de planificación

En el país no solo se habla quechua, aimara o guaraní, sino otras decenas de lenguas que en algunos casos ni siquiera hemos escuchado hablar y que, probablemente, ya nadie las practica

Preservar las lenguas nativas no solo se logrará mediante decretos, leyes o buenas intenciones. Para conseguir este objetivo deberán plantearse estrategias bien planificadas, que vayan más allá de elaborar textos, sino que se debería empezar por valorar el acervo cultural de esos pueblos y darles todas las condiciones para que preserven también sus costumbres y tradiciones

Conservar una lengua es preservar la memoria de un pueblo. Por eso, cuando un idioma se extingue, la humanidad pierde parte de su esencia

Si queremos preservar las lenguas nativas, ya no tenemos que dar vueltas en círculos ni seguir divagando, las decisiones deben ser asumidas ahora, porque si lo dejamos para mañana, será demasiado tarde.