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Revolución es Despatriarcalización



(Cambio).- Hoy se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha escogida para honrar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 durante la dictadura de Rafael Trujillo.

En la Declaración de las Naciones Unidas, con motivo de la conmemoración del Año Internacional de la Mujer en 1980, se dejó establecido que “la violencia contra la mujer es el crimen encubierto más numeroso del mundo”, y de acuerdo con el mencionado organismo internacional la violencia contra mujeres y niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras.

La violencia contra la mujer tiene su origen en el sistema de dominación, opresión y subordinación más antiguo, el patriarcado, que junto a la colonización y el capitalismo se retroalimentan para perpetuar un sistema de explotación y violencia, en el que lo que prima es la producción y reproducción del capital, no de la vida. Es por esto que la construcción del socialismo comunitario va de la mano de la descolonización y la despatriacalización.

En Bolivia, con el Proceso de Cambio, se han registrado avances significativos en la lucha contra toda forma de violencia hacia la mujer: la Constitución Política del Estado identifica la equidad social y de género como valores, entre otros, sobre los cuales se sustenta el Estado, además de contemplar el derecho de todas las personas y, en particular de las mujeres, a vivir sin violencia; la Ley de Educación Avelino Siñani-Elizardo Pérez dispone una educación antipatriarcal; la Ley contra el Acoso y la Violencia Política prohíbe cualquier forma de discriminación contra la mujer en la vida pública y política. A esas normas se suman la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, la Ley de Régimen Electoral, la Ley del Órgano Electoral, la Ley del Órgano Judicial, la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, entre otras.

De igual manera, nuestro Estado ha invertido en políticas sociales con iniciativas como el Bono Juana Azurduy, para prevenir la mortalidad materno infantil; el Bono Juancito Pinto, que ha logrado disminuir los altos índices de deserción escolar, especialmente de niñas; el subsidio universal a todas las mujeres que estén en período de gestación, acción que se suma al subsidio ya existente para las mujeres trabajadoras o cuyos cónyuges o parejas sean trabajadores, así como la inamovilidad laboral de la mujer embarazada.

Sin embargo, a pesar de los importantes avances que se han dado, la violencia contra la mujer —física, sexual, psicológica y económica— todavía es una seria amenaza. El elevado índice de casos de violencia, feminicidios, así como de trata y tráfico de personas, debe ser abordado como un problema estructural desde las familias, la comunidad, el sistema educativo y todas las instancias del Estado de manera articulada e integral.

Se hace necesario realizar una evaluación sobre el camino recorrido en nuestro país, fortaleciendo los logros alcanzados y construyendo colectivamente rutas de acción a corto, mediano y largo plazo en concordancia con las propuestas presentadas por las diversas organizaciones de mujeres, en octubre, en el Encuentro Nacional de Mujeres hacia la Agenda de la Despatriarcalización y Descolonización para Vivir Bien 2020-2030.