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La nacionalización de las minas



(APC Bolivia. Redes Sociales).- Los campamentos mineros en la primera mitad del siglo XX se ubicaban  en lugares inhóspitos donde reinaba también la desigualdad y la clasificación social. Los médicos, ingenieros, técnicos y administrativos de planta, vivían de manera  distinta  a las de los obreros que soportaban   los bajos salarios,   la rotación de trabajadores, y la condición de “ agregados”, que   consistía  en que los obreros  debían  compartir las  viviendas  que les eran  asignadas, viviendas que en su mayoría  era de una  habitación y  una cocina.

Mientras que los obreros  desgastaban su vida en las minas por unos salarios miserables, el empresario minero amasaban fortunas, fruto de la  sobre-explotación de sus  trabajadores  y de las débiles y/o inexistentes cargas fiscales de la época.  Entre  estas duras  condiciones  de vida el trabajador,   le hacía   frente a  estas adversidades mediante la cooperación, por lo que  se armaron  sociedades de trabajadores y sindicatos. Estas organizaciones  se enfrentaban al poder, exigiendo derechos y mejores condiciones;  sin embargo, el gobierno de turno guiado por los intereses de la oligarquía minera de  esa época, respondía  a estas demandas con la  metralla, mandando al ejército a masacrar cualquier tipo de movilización, de ahí las varias masacres acontecidas en los distritos mineros.  Esas son las condiciones históricas que  dieron  origen  en 1944 a la fundación de la Federación  Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (F.S.T.M.B.).

 La ideología con la  que nació la F.S.T.M.B. fue el “sindicalismo Revolucionario” que se forjo a partir  de la percepción  que los trabajadores  tenían del lugar que ocupaban en la sociedad y su capacidad de  ser  actores  en la transformación de la sociedad boliviana. Se situaron como la vanguardia capaz de lograr un cambio favorable que no solo beneficie al proletario sino signifique un cambio substancial para el país. A dos  años de su creación es  sancionada  la “Tesis de Pulacayo”, documento que expresaba las demandas de los trabajadores. A partir  de la  adopción de la Tesis de Pulacayo, la  F.S.T.M.B. se identificó y reafirmó su  identidad revolucionaria con  un proyecto claro de transformación, que tenía como puntos principales los siguientes:

1. Lucha contra el imperialismo
2. Aplicación del contrato colectivo y Salario básico  con  escala movil
3. Ocupación de las minas.
4. Control Obrero
5. Armamento para  los trabajadores
6. Independencia de clase (respecto de los sectores burgueses)
7. Acción directa y lucha 

 El programa sancionado  debía ser desarrollado es  así  que  en enero de 1947 la FSTMB en alianza con el POR logro 7  diputaciones y 2 senatorias, esto para convertir el congreso nacional en una “tribuna revolucionaria”. El “Frente Único Proletario”(FUP) sigla con la que  se presentaron en elecciones seria la  representación obrera del trabajador que  lucharía contra la “Rosca”, que era representación de la alianza entre el Estado y los empresarios mineros.  Estas  acciones  reflejaban el desarrollo de la Tesis Central de la  FSTMB. Mientras que la lucha parlamentaria se desarrollaba, otros trabajadores habían optado por la  “acción directa”,  en  varias empresas los trabajadores se dispusieron a exigir los derechos sociales. Empoderados  con la Tesis de Pulacayo, estos fueron   respondidos con “masacres blancas”. En Colquiri en  1947 los trabajadores pidieron un incremento de sueldos, petición que  fue respondida con la amenaza de cierre de la empresa, en esa ocasión lo trabajadores  respondieron que “se aplicarían las determinaciones de Pulacayo” es decir la toma de la  mina por lo que, Hoschild tuvo que  retroceder en su accionar, y  renegociar la petición. 

Otro de los conflictos más  sonados fue el  1949 en Catavi,  en respuesta al exilio de varios dirigentes entre los que se encontraban, Juan Lechín, Mario Torres, Guillermo Lora y otros. Los trabajadores  decidieron  tomar de rehenes a  varios técnicos  entre norteamericanos, argentinos y bolivianos. Los mineros exigían el retorno de sus dirigentes, sin embargo esta acción fue  respondida con fuego donde murieron alrededor de 200 trabajadores.

 El VI Congreso Nacional Minero de la F.S.T.M.B. realizado en Milluni en 1950, se llevó a  cabo  pese a la ausencia  de  los dirigentes, en este congreso se denunció la intromisión de agentes de gobierno, con el rechazo de la “Antítesis de Pulacayo”, documento que tenía el objetivo de remplazar a la Tesis de Pulacayo y hacer que el  movimiento Obrero minero retroceda en sus planes de transformación revolucionaria.
 Con el golpe de estado de  Hugo Ballivián tras la elecciones de 1951,  se gestaba el  momento para la revolución, donde  fue  Juan Lechín, en representación de los trabajadores  mineros  a complotar la toma de poder junto  a Antonio Seleme (parte  de la Junta Militar presidida por Hugo Ballivián) y Hernán Siles  Suazo.  El  representante minero  fue fábrica por fábrica, trasmitiendo las consignas que habían determinado  los trabajadores mineros que eran:

1. Nacionalización de las Minas
2. Libertades plenas (para perseguidos y exiliados)
3. Reforma Agraria 

Bajo esas consignas se  dio la Revolución nacional que  se inició en abril en La Paz, y se extendió  a todo el  país, donde fue importante la   participación de los trabajadores mineros,  que mediante las milicias armadas  se convirtieron  en guardianes  de la  revolución.

Una de las consignas  de la revolución se hizo  realidad  el 31 de Octubre de 1952, con la firma  del Decreto  de Nacionalización de las Minas,  en los Campos de María Barzola, en Catavi. En el decreto  se señala que la principal causa de la  medida es la “subordinación del esfuerzo nacional a los intereses de los empresarios, que han convertido al Estado Boliviano  en un instrumento de opresión semicolonial”. Con el  decreto se revierte al Estado las propiedades de los Barones del Estaño (Patiño, Hoschild y Aramayo), que  fueron  alrededor  de 24 minas en trabajo, 20 minas en operación  y alquiladas a terceros, una preparada aun sin labores y un ferrocarril, fueron las propiedades que pasaron a la administración de COMIBOL. El decreto en su artículo 17 incluyo otro punto de la Tesis de Pulacayo, que fue el control obrero, en la administración local de la minas mediante delegados obreros. Tras esta conquista los trabajadores  empezaron  a  subsanar las  necesidades existentes una de ellas fue aumentar el índice  de la  escolaridad en los  campamentos  mineros, que  de 4.612 estudiantes en 1951, pasaron a 55.612 estudiantes en 1980; elaboración de planes de vivienda que puedan subsanar el hacinamiento en los campamentos; la  mejora en la  prestación de  salud, que  finalmente dieron origen al  Seguro de la Caja Nacional de Seguridad Social creado  en 1956, que pudo iniciar gracias a los  recursos generados por la nacionalización de minas. Sin embargo el  mayor legado de este capítulo  de nuestra  historia es  que cambiar el orden establecido está en nuestras manos. El movimiento obrero minero demostró  que es capaz de encabezar una transformación en el país,  y en aquella oportunidad lo hizo teniendo como programa la Tesis  de Pulacayo, logrando un cambio  significativo, no solo para su sector, sino para todo un país.

FUENTES.
 Entrevista a Juan Lechín Oquendo sobre La Revolución de 1952.  (1995). ARCHIVO ORAL del Sistema de Documentación e Información Sindical de la F.S.T.M.B.

Cajias de la Vega, Magdalena. El poder de la Memoria. La mina de Huanuni en la historia del movimiento minero y la minería del estaño 1900-2010. La Paz: IEB - Plural, 2013.

Iriarte, Gregorio. Los Mineros. La Paz: Ediciones Puerta de Sol, 1983.

Rodríguez, Gustavo Construcción del Sindicalismo Clasista. La Paz: CIS, 2014.