APCBOLIVIA

Agencia Plurinacional de Comunicación

Opinión| 18/05/2019

En lo que fue una base militar de EEUU arranca la campaña política de un partido que fue perseguido y encarcelado


En lo que fue una base militar de EEUU arranca la campaña política de un partido  que fue perseguido y encarcelado

(Primera Línea Noticias).- En la localidad cochabambina de Chimoré, inicia la campaña electoral del MAS, con un alto valor simbólico porque en la década de los 90 allí había una base militar estadounidense.

De acuerdo a periódicos de la época, la base militar extranjera fue instalada en 1996, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y Víctor Hugo Cárdenas, con el pretexto de combatir el narcotráfico mediante la erradicación forzosa de cultivos de coca. Sin embargo, también tuvo el propósito de tomar el control geopolítico de la región.

El gobierno de Goni y el de Estados Unidos, a través de su embajada, pretendieron ocultar la existencia de dicha base, pero tanto los habitantes de la zona como la prensa, dan testimonio sobre aquel lugar con acceso prohibido a los bolivianos y cuya sola existencia causaba pánico entre los campesinos.

A pesar de estar ampliamente documentada, la existencia de esa base militar extranjera en el corazón de nuestro país fue negada por los gobernantes de entonces, e incluso hoy en día, sigue siendo negada por unos pocos bolivianos que quieren volver al pasado y que Bolivia continúe siendo una colonia.

La base militar

La instalación del cuartel militar norteamericano en el país fue una decisión tomada en enero de 1996, durante la visita del entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) John Deutch, al Trópico cochabambino, en la que anunció la instalación de una base militar de “asalto y control”, noticia que fue publicada en el diario Los Tiempos de Cochabamba.

“Se indica que como parte de estos planes de ofensiva contra el narcotráfico, el gobierno de EEUU se propone instalar próximamente una base militar de control internacional de estupefacientes ubicada en la región tropical del Chapare cochabambino”, explicaba la nota de prensa1. De esa manera, Estados Unidos, admitió de manera pública lo que luego trató de ocultar.

En julio de ese año, el entonces dirigente cocalero de las Cinco Federaciones del Trópico, Evo Morales, denunció en el diario Opinión, la existencia de esa base militar, desde la cual EEUU quería el control político de toda América Latina. Sin embargo, la información fue desmentida por el ministro de Defensa, Jorge Otasevic y por el Director Operativo de UMOPAR, quien afirmó que “no existe ningún grupo militar de EEUU en la región”2.

Igualmente, el entonces ministro de Gobierno, Carlos Sánchez Berzaín, al responder a la prensa el 13 de julio de ese año, declaró riéndose: “son alucinaciones, no hay nada parecido a una base militar en el Trópico”3. De esa manera, el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y Víctor Hugo Cárdenas, actuó en complicidad con EEUU, para permitir el sometimiento de nuestra Patria.

El Chapare

El Chapare en sí mismo es un testimonio de la ocupación estadounidense en Bolivia, con sangrientos episodios que se produjeron como consecuencia de la presencia de la Drug Enforcement Administration (DEA), la que persiguió, abusó, encarceló y asesinó a cientos de campesinos bolivianos.

Como ejemplo, los chapareños todavía recuerdan la Masacre de Villa Tunari, el 27 de junio de 1988, cuando un grupo de 4 mil campesinos intentó tomar las oficinas de la Dirección de Reducción de la Coca (DIRECO) y de UMOPAR, que era administrado por la DEA. En respuesta, efectivos de UMOPAR y agentes de la DEA llegaron en camionetas y helicópteros y dispararon a la multitud dejando cinco muertos y decenas de heridos. La persecución prosiguió en la carretera con un número indeterminado de heridos y detenidos. Al día siguiente, en una reunión campesina en Ivirgarzama, nuevamente un helicóptero de la DEA ametralló a la concentración campesina.

Inteligencia poco inteligente

En agosto de 1996, el director de la CIA, John Deutch, nuevamente en Bolivia, donde llegaba como “Pedro por su casa”, declaró, tras una reunión con el presidente Sánchez de Lozada y los ministros de RREE Antonio Araníbar y de Gobierno, Carlos Sánchez Berzaín, que canalizaría recursos para la lucha contra el narcotráfico en Bolivia y que creía que en Bolivia había “terrorismo”.

Ante la insistencia de la prensa por saber qué tenía que ver la CIA con la lucha con el narcotráfico, Sánchez Berzaín explicó: “En Estados Unidos existe una comunidad de inteligencia de la que forman parte los departamentos de Inteligencia de la DEA, la CIA e Inteligencia Militar”3.

Esta es una parte de la historia de la injerencia imperial en Bolivia con el objetivo de dominar nuestro país en lo político, económico, social y cultural, y que tuvo como resultado que Bolivia sea un país con extrema pobreza y sin soberanía ni dignidad.

Hoy en cambio, el Chapare es territorio soberano, donde además de haberse reducido las plantaciones de coca, se ha diversificado la producción con productos como el palmito, miel y frutas tropicales.

Notas
1. Los Tiempos, 21 de enero de 1996, pp A2.
2. Quintana Taborga, Juan Ramón, coordinador. Un siglo de intervención de EEUU en Bolivia. Ministerio de la Presidencia. 2016. La Paz. Vol.VI pp. 307.
3. La Razón, agosto de 1996, pp A8.