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Internacional| 24/04/2019

Mujeres, el rostro invisible en elecciones panameñas


Mujeres, el rostro invisible en elecciones panameñas

Por Nubia Piqueras Grosso

(Prensa Latina).- Pese a que las mujeres son la mitad de la población panameña, solo representan el 16 por ciento de las candidaturas principales a cargos de elección popular, en los comicios generales del 5 de mayo.

Sin embargo, esta invisibilidad resulta más evidente entre los candidatos a la presidencia del país, donde solo una mujer, la diputada independiente Ana Matilde Gómez, emerge entre los siete que se disputan la silla en el Palacio de las Garzas.

Un panorama desolador que también está presente en la carrera por la vicepresidencia, donde solo figuran la ingeniera Nilda Quijano por el oficialista Partido Panameñista y la profesora universitaria Maribel Gordón, por el Frente Amplio por la Democracia, ambos partidos por debajo en las encuestas.

A juicio de Eugenia Pita, especialista del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, actualmente hay una infrarepresentación de las mujeres en los procesos políticos de Panamá, América Latina y el resto del mundo.

'No podemos vivir en condiciones de igualdad, si no se participa en igualdad', aseguró la directora ejecutiva del Tribunal Electoral, Yara Campos, para quien la reforma electoral, aprobada en 2017 con el objetivo de fomentar la paridad de género en los partidos, ha sido una 'trampa'.

De acuerdo con la funcionaria, la nueva norma -que obliga a los partidos políticos a presentar un principal y un suplente de diferente sexo- no tiene el efecto deseado en las candidaturas, en tanto la proporción de mujeres que se presentan como suplentes subió de 28 a 45 por ciento en los últimos cinco años.

'Ocupar las suplencias no es igualdad, es un nuevo techo de cristal', denunció Juana Herrera, presidenta del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, organización que recientemente abrió la primera escuela para líderes políticas de Centroamérica.

'La participación de la mujer en la política no puede darse espontáneamente, sino que es una preparación. Tenemos una ley que es una acción positiva, pero eso debe estar acompañado de un mecanismo de presión (...), pues si no se logró una participación, debió echarse para atrás y buscar los mecanismos de participación de la mujer', acotó.

Al referirse a las barreras que limitan hoy la presencia del sexo femenino en la vida política, enumeró las de índole económica, social y psicológica, pues ellas están diseñadas para ejercer roles de cuidadoras, amas de casa, buenas esposas y maestras.

'Impedir que las mujeres participen es un problema estructural, de violación a los derechos humanos. Si representan más de la mitad de la población, deberían tener el mismo derecho y las mismas condiciones de participar en la política y los puestos de mando y toma de decisiones', aseguró Herrera.

El analista Richard Morales recordó que 'vivimos en una sociedad patriarcal, profundamente sexista, donde las mujeres enfrentan discriminación estructural e institucional, y muchas veces violencia en la familia, el trabajo, la cultura y la política, elevando las barreras de entrada a su participación'.

A esto se suma, que una actividad como la política, dominada por el dinero, está concentrada en los hombres, la mayoría empresarios que se favorecen entre sí con el financiamiento privado, subrayó.

Una reciente investigación sobre desigualdad de género en el acceso a los cargos de elección popular reveló que solo el dos por ciento de las mujeres panameñas tienen la probabilidad de triunfar en un cargo político, pese a que con los años aumentó su participación en los partidos.

Estadísticas del Tribunal Electoral expuestas en el estudio reflejaron que las mujeres representaban el 49 por ciento del total de personas inscritas en partidos políticos hasta 2017, mientras los hombres ocupaban el 51 por ciento.

No obstante, el anhelo de incrementar este porcentaje en las postulaciones para las elecciones populares y las estructuras de los partidos políticos como parte de las reformas electorales aprobadas en el Parlamento, tendrá que esperar hasta 2024.

'Cuando las mujeres llegan al poder, ganamos todos. Por lo general, las mujeres están más comprometidas con sus comunidades y su gestión es más inclusiva y transparente', sentenció Herrera.

oda/npg

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